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sábado, 1 de marzo de 2014

Capítulo 3.

-A ver Ana, entonces, ¿quieres jugar a algo?
-¡¡¡Síiiiiii!!!! Hace mucho que no juego a nada, y me aburro mucho. Pero... ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Laura. ¿Somos amigas?
-Claro Laura. ¿Sabes alguna canción de palmas?
Comenzamos a cantar. Chocamos las manos y las cruzamos al ritmo de la música. Ana no paraba de reírse. Yo sonreía. Poco a poco se van uniendo mas chicas, hasta formar un campeonato de juegos de palmas. Todas lo hacemos lo peor que podemos para que nuestra favorita gane.
-¡Bien!, ¡os he ganado a todas!-se chulea Ana
Todas la aplaudimos y la achuchamos. Se escucha un ronroneo. ¿Qué era eso?
-Lo siento. Es que tengo hambre. Esperemos que quede poco para que nos traigan el pan...-dice Andrea.oz
-Yo también tengo hambre.-añade una chica
-Y yo
-Yo también
-Me rugen las tripas
Ya había llegado la hora de quejarse. Sólo quedaba esperar a que llegase la comida, porque cuando hay hambre, todo es peor. Todas son peores.
Los gritos y lamentos no tardan en llegar. Alicia se desvive en su muñeca. Ana empieza a llorar. Sólo queda esperar, esperar, esperar... a escapar de aquí. ¿o estábamos hablando de comida? No lo sé. Unas chicas empiezan a golpear las paredes y gritar. La sangre corre por sus manos.
-¡Laura! ¡Laura!- grita Ana, que viene corriendo hacia mí.-¡Tengo miedo!
De nuevo, se acurruca conmigo, y le doy otro beso. Esperar... Esperar...
-¡Laura, despiértate! ¡Levántate!
Abro los ojos y me incorporo. Siento una punzada en la sien. Hum... Que hambre...
-¡Mira qué te he traído!
Ana me extiende la mitad de su pedazo de pan.
-¡Oh! ¡Gracias cariño!-le agradezco
-Me llamo Ana... ¿Ya te habías olvidado de mi nombre?- dice con cara de preocupación
-No, Ana, mea cuerdo de ti perfectamente
-Chicas, que nos quedamos sin luz -interrumpe otra chica que, sino recuerdo mal, se llamaba Antía
La vela... ¡La vela! ¡No puede ser! Tocará a sorteo quién va a pedir una. La última fue una chica que acabó enzarzada con un guardia. Ahora le toca ella decir número del sorteo.
-Números del 1 al 20-anuncia la última seleccionada
Cada chica dice un número menos Ana. Todas tenemos alrededor de quince años menos ella, y no es justo que le toque a ella el moratón. Yo propongo el número uno.
-El número uno
Premio.
Doy algunos golpes en la puerta y grito la palabra "luz". Por el otro lado oigo una voz que me responde "solamente una". Abren la puerta de modo que pueda pasar sólo yo. Una mano tira de mi cuello hacia el pasillo.
-¿Qué quiere, señorita?-pregunta el guardia sin soltarme el cuello
-Una vela para la celda, por favor, señor-respondo
-Una vela... ¿Una vela? Hum... No sé si nos quedan... Busque aquí dentro
Ya sé lo que toca ahora. Aguanta Laura, aguanta
Me lleva hasta un cuarto donde hay varias cajas de suministros y la vela.
El guarda me empuja y, cada vez que me queda un centímetro para tocar la vela, me tira al suelo.
-Señorita, concéntrese. Hay que ver como se tropieza
Estiro la mano. Zancadilla. Auch. Queda poco... Casi llego... Empujón. Se oyen unos pasos a lo lejos, y una voz infantil que grita mi nombre.
-¡Hey!¡No pegue a mi amiga!-suplica Ana- por favor señor, deje a mi amiga, ya cojo yo la vela. No me importa.
-Adelante pues.
Es el turno de Ana. Se estira y se cae. Adelanta y la golpean. Cinco minutos depués, la niña empieza a sangrar. Se me hace un nudo en la garganta. Empiezo a llorar. ¿Tanto me quería Ana como para evitar que me pegasen?
-Por favor... Señor... Permítame proseguir.
El favor me es concedido. Media hora después, vuelvo a la celda con Ana y con una vela encendida.
Las chicas nos aplauden y felicitan a Ana. Las dos tenemos unas heridas no demasiados feas, pero vista la higiene, puede llegar a ser importante.
-Lo has hecho muy bien Ana, pero no deberías haber venido. Mira lo que te ha pasado.
-Bueno... Yo... Te quería ayudar...
-No pasa nada. No pasa nada...
Aunque han pasado muchas cosas.


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